miércoles, 8 de marzo de 2017

Nos queremos libres, nos queremos vivas.

Hoy no vengo a hablar bien, ni ser a educada, ni mona, ni dulce, ni nada.  Hoy vengo a gritar,  a gritar por todas las que ya no tienen voz y por todas a las que nos la intentarán quitar. Es tan completamente indignante y ridículo que tengamos que seguir gritando por todo esto que, de verdad, a veces ni me lo creo.

Que si digo no es no, que ni de rogar ni hostias, es un no-me-da-la-puta-gana, un no-quiero, un no, y punto. "¡PUTA!"

¿Cómo vas a ganar lo mismo que un tío? ¿Pero tú qué te has creído, que tienes derecho a recibirlo? ¿O a caso te acuestas con el jefe?
"Las mujeres deben ganar menos porque son más débiles y menos inteligentes."

Que no soy ningún puto producto, que dejes de verme como un objecto, que no tienes derecho a tocarme si te viene en gana.
"-¡Todavía os quejáis cunado en las discotecas os dejan entrar gratis!" Recuerda siempre que si no pagas por el producto, tú eres el producto.

Eres una mal hablada, a veces es mejor estar callada. ¿Bebes cerveza? ¿Juegas a la play? ¿Escuchas rock? "Ten cuidado, si sigues así acabarás sola porque así no se comporta una señorita."

Todo se arregla con un poco de maquillaje.Te tiene que gustar porque es rosa. ¿Le has regalado un balón a tu hermana y un bebé a tu hermano, quieres que te salgan desviados?
¡PERO QUÉ COJONES ME ESTÁS CONTANDO! ¿ME ESTÁS VACILANDO?

"RAE: Sexo débil: Conjunto de mujeres"

¿Todavía no tienes novio?
¿Y los hijos para cuando?
¿Tiene previsto quedarse embarazada durante el tiempo que dure el empleo?
¿No sabes cocinar? ¿Y a qué esperas para aprender?
¿Pero todavía no has limpiado la casa?
Nunca haces nada, te pasas el día entero en casa para nada.
"Prepárale algo de comer a tu hermano. Sírvele la comida a tu padre."

Ni machismo ni feminismo: igualdad.
Estás loca. Eres una histérica. ¿Otra vez más estás exagerando?
"Menos mal que cocinas bien, porque si no..."

¿Vas a salir de fiesta sin tu novio? ¿Y él qué opina? Pero, ¿vas a salir con ese vestido tan corto?
¡Qué poco femenina eres, ni tacones, ni maquillaje...!
"No estás en mi conversación, ¿con quién estás hablando? ¡Que me contestes hostia! ¿Qué te he dicho de hablar con otros, cacho zorra?"

Que no te roces conmigo si yo no te doy permiso, que no me exhibas como tu trofeo de caza
y si te digo que te alejes, gilipollas, no vengas con el  "Ah, ¿que es tu novia? Lo siento tío, no lo sabía." Y si no soy SU novia que, eh, ¿el simple hecho de que no tenga pareja te da el puto derecho a hacer conmigo lo que te venga en gana?

Avísame cuando llegues a casa, todavía te queda una tirada. Lleva el móvil desbloqueado y con mi número a punto, ya sabes, por si acaso.
"De camino a casa quiero ser libre, no valiente."

"APARECE MUERTA Y VIOLADA CUANDO VOLVÍA A CASA" Normal, si es que esas no son horas para volver a casa. A saber qué ropa llevaba, seguro que ella se le insinuó. Seguro que estaba borracha. Pues que no hubiera salido de fiesta y no le habría pasado

Nadie nos margina por nuestra condición biológica. "¿Faltar al trabajo cuando tienes la regla por prescripción médica? Mejor no contratar a mujeres, aunque no quieran ser madres siempre van a tener la regla."

"¿Cómo le damos mayor libertad a la mujer? ¡Ampliándole la cocina!" No, subnormal, no tiene ni puta gracia. Tus "chistes" de hoy son las opresiones del mañana.

Lo de los micromachismos (o macro, porque de micro tienen muy poco) es un invento, como siempre exagerando. Locas.

Todas y cada una de estas frases son situaciones que todas hemos vivido o comentarios reales que he ido escuchando (y todas las que faltan porque me las he dejado en el tintero)... No. no exageramos. No, no estamos locas.  No, no somos unas histéricas. No, no es amor. No, no es preocupación. Es miedo, control, roce, puñetazo, asesinato. Nos están matando, joder.

El feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas, cómo te has quedado, eh. No lo olvides, todos los días son 8 de marzo, todos los días vivimos en un campo de batalla: esta es nuestra lucha. Nos queremos libres, nos queremos vivas.




viernes, 30 de diciembre de 2016

No sé si amarte u odiarte, 2016.

El 2016 se va y una vez más toca hacer recuento. De estos 366, los días buenos, fueron buenos de verdad, pero los malos han sido jodidos de cojones. Porque el año lo empezamos llorando y teniendo que ser fuertes para no abandonar ya en el primer asalto. Pasando enero nos metimos de lleno en febrero sin dejar nunca de emocionarnos, llorando como enanos por las sorpresas que nunca nos esperamos. Llegando a marzo, diría que el frío que pasamos valió la pena por dormir abrazados después de un concierto completamente mágico, en un lugar que un mes después dejaría de gustarnos para empezar a odiarlo. Y es que abril se nos atravesó, supongo que nunca pensamos que podría existir ese dolor, y desde entonces seguimos marcados. Todos y cada uno de los días que pasaron vinieron acompañados de pensamientos perdidos y sentimientos encontrados. Que aprendimos, eso está claro. Pero lo hicimos de la peor manera posible y pagando por ello un alto precio. A cinco de mayo y después de todo lo pasado, nos sinceramos. Soñamos como niños, lloramos como humanos. Ahí supimos que nunca más seríamos solo uno en este camino de curvas y obstáculos en el que nos tocaba seguir caminando. Y caminamos. Dejamos de flipar al llevarlos en los cascos para acabar abriendo con ellos un par de Estrellas después de sus conciertos. Es bonito descubrir que la magia también sucede a veces. Cumpliendo dos meses del día que no puede ser nombrado (Voldemort vamos a llamarlo), fuimos conscientes que desde entonces dejamos de vivir, para empezar a sobrevivir como podíamos, aún viéndote reflejado en todos los lados. Julio empezó con reencuentros esperados, regalos de cumpleaños atrasados y muchas risas que suprimían el tiempo que habíamos estado separados. Y con los pelos de punta, volvimos a gritar sus canciones mientras nos regalaban complicidad en cada gesto, dejándonos claro que la familia ya había aumentado teniéndonos al lado. Aunque en esta montaña rusa, no todo es subida, y cumpliendo el tercer mes sin escuchar tu respiración, iniciamos un viaje cargado de dolor. Brindando por ti, haciéndote sentir aquí. Intentando no perder el norte cada vez que sabíamos que ya no volverías a venir. Me rompieron un poco más la coraza que me envuelve. Y volvimos a subir. En esta subida de riesgo, empezamos un ascenso lleno de trabajo y esfuerzo, apoyados por los más grandes y siempre cargados de miedo. Pero una vez más nos demostramos a nosotros mismos que sí podemos conseguirlo. Ya en pleno agosto, volvimos a llorar tu ausencia en un día que siempre llevará tu nombre, y en que siempre estará tu presencia. Y mientras tanto esta noria, vuelve a girar. Seguimos de festival en festival, y ojalá muchos más (para poderte dedicar). En septiembre tocó volver a empezar el camino que ya había emprendido un año atrás, sin dejar de abrazar a los que hasta en una buena temporada no te volverían a acompañar. Siguiendo el ritmo de este año de sinceridad, el nueve de septiembre volvimos a llorar por si alguno de los dos ya no volvía a estar. Cumplimos los cinco meses en el punto negro de tu muerte y, joder, no veas todavía cómo escuece. Aunque días después volvimos a cumplir, pero esta vez muchos años que no dejaron de emocionarse al ver todo lo preparado. Con octubre al lado, volvieron los besos, las caricias y los abrazos, aunque pronto nos cortaron las alas y volvimos a caer en picado. Tras medio año de tu ausencia y a tres días de tu cumpleaños, tuve el valor para enfrentarme a mi pasado y recordarte a mi manera. Espero que allí donde quiera que estés, haya valido la pena. Ya en noviembre, a pesar de ser un día complicado, gritamos al sistema que no puede encarcelarnos en prisiones silenciosas como son las llamadas escuelas que hay ahora, y lloramos como enanos al volver una vez más a sincerarnos con nuestros compañeros y nuestro pasado. Acabando este mes, abrimos una nueva etapa con tantos miedos como ganas, y viceversa. Y a pesar de tener que acostumbrarme a enfrentarme día a día con tu ausencia, volví a creer que todo es posible y entendí que ahora sí, ahora sí que hacía lo que quería. Y la verdad es que ahora ya está a punto de acabarse el año. Este último mes ha sido tan mágico y me ha llenado tanto, que ya no tenía ni la necesidad de comunicarlo. Solo quería disfrutarlo al máximo. Y ahora que se ha acabado me siento vacía, y así seguiré estando. Les echaré de menos en cada día que vaya pasando.

2016, gracias por enseñarme tanto.

Y ahora a ver que nos deparas tú, 2017. Espero por lo menos que nos dejes respirar con tranquilidad, que prefiero un año más calmado a este "hoy es un día fantástico, el mañana lo quiero borrar de mi calendario". Y este año ya no voy a intentarlo, porque ya acabé el año pasando pidiendo que el nuevo se portara bien con los buenos y no con los hijos de puta, pero parece que hace lo que quiere, como siempre.

Feliz 2017, que la suerte esté siempre de tu lado y que la fuerza te acompañe.

domingo, 22 de mayo de 2016

¿Y si muero mañana?

¿Sabéis? Todo lo que ha pasado últimamente me ha hecho reflexionar y, no quiero mentiros, el día de hoy está siendo una mierda, así que necesito escribir para que todo esto no me carcoma más las entrañas.
¿Y si muero mañana? Sí, empiezo fuerte pero, piénsalo, ¿qué pasaría? Está claro que el mundo no se para ni por nadie y eso es medio genial y medio acojonante, me explico: es genial (y por genial entiéndase "genial", ¿vale?) porque si el mundo, todo el mundo se parase por cada persona que deja de vivir, sería imposible fluir, pues siempre hay alguien en algún punto del planeta que está dejando de respirar. A la vez y por otro lado, es acojanante, ya que para las personas que te rodean el mundo sí que se para pero tienen que hacerse los valientes y seguir girando por mucho que duela.
Y es increíble pensarlo... Pero, ¿y si muero mañana, qué pasaría? No me gustaría pensar en que haría llorar a las personas que de verdad me quieren, de hecho siempre he dicho que en mi funeral deben poner "Desde mi cielo" de Mägo de Oz y hacerle caso a lo que dice la canción ("vivo cada vez que habláis de mí y muero otra vez si lloráis"), que no me recuerden con lágrimas en los ojos por lo que no va a poder ser, que me recuerden con una sonrisa en la cara por todo lo que fue.
Y esto me lleva a otra pregunta, ¿y si muero mañana, cómo sería recordada? Esta pregunta no puedo responderla, está claro, pero si pudiera elegir me gustaría que me recordaran como alguien que hizo todo lo posible para cambiar, aunque solo fuera un poco, nuestra sociedad. Como alguien que consiguió hacer todo lo que quería (o por lo menos estaba en ello) y que disfrutó haciéndolo. Como alguien que no lo demostraba mucho, pero que cuando quería lo hacía con todo su corazón, de una manera pura. De lo demás ya no puedo hablar, eso ya es personal, ya sabéis, si fui buena persona o no, amiga de mis amigos o una hija de puta, adorable o borde de mierda... Y la verdad, por eso estoy tranquila.
Y con esto, llego a la última parte de mi reflexión porque ¿y si muero mañana habría hecho de mi vida algo que de verdad quería? Esta es, yo creo, la parte más importante. Pensar si lo que estás haciendo con tu vida es algo que realmente te llena, que de verdad te gusta o si, por lo menos, lo que estás haciendo te va a llevar a eso que de verdad quieres. Y la verdad, es que creo que sí. Creo que ahora mismo estoy haciendo cosas que de verdad me llenan, que de verdad me hacen sentir bien. Tengo a mi lado personas que me quieren y a las que amo y si algo me jodería sería irme sin poder decirles una última vez que las quiero, sin darles un último abrazo y sin decirles una vez más que pueden seguir adelante pase lo que pase.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues que es algo que pocas veces nos planteamos, pero que está ahí, que es precioso pensar que vamos a llegar a los 70, 80, quizás a los 90, pero por desgracia esto no siempre es así y no sabés cuándo este macabro juego puede girar el tablero, por eso ríe cuando tengas que reír, llora si tienes que llorar, abraza a los tuyos siempre que puedas y quiere, quiere mucho porque ¿y si muero mañana?

domingo, 15 de mayo de 2016

¿Y ahora qué?

Un mes, eme, un mes.
No puedo mentirte, en este mes ha pasado de todo y hemos vuelto a reír a veces, a querer mucho, a cantar sin ti. 
Seguimos porque la vida así nos obliga, pero algo dentro de nosotros se ha parado. Sigues aquí, te seguimos recordando sin créernoslo todavía. 
¿Sabes? Me gustaría decirte que todo va bien, pero no podría mentirte. No he vuelto a dormir bien la noche del jueves para el viernes, al igual que no lo hiciste tú en esa fatídica noche de hace un mes. Sigo llorando por ti, aunque cada vez intento hacerlo menos. Y sí, como ya te he dicho hemos vuelto a reír, pero sigo sin poder escuchar tus canciones y me duele cada una de ellas que no eran tuyas, pero que me recuerdan a ti. He vuelto a ver tus fotos una última primera vez más, por fin he sido capaz, y no me canso. 
Éramos de hierro y sin ti nos volvimos cristal. 
Ojalá puedas entender que aunque nunca digamos nada, todos seguiremos sin una parte dentro, sin esa que tú te llevaste. 
Y que da igual el tiempo que pase: tu camiseta seguirá en el campo marcando ese gol en el último momento, tu instrumento seguirá dando la nota que falta en el momento adecuado, tu sonrisa seguirá iluminándonos y tu presencia seguirá a nuestro lado.

¿Y ahora qué? Es la pregunta que nos llevamos haciendo todos estos días... Este va a ser un año muy largo, lleno de recuerdos en todos los lados (lleno de ti), pero seguiremos contigo, seguiremos por ti. Créeme eme, lo hacemos lo mejor que podemos, pero a veces nos caemos. 

Siempre te querremos.

viernes, 15 de abril de 2016

Eme de Leiva.

Que nunca creí que te fuera a escribir a ti y, créeme, ojalá nunca tuviera que hacerlo por un motivo como este, por un no-día que nunca se va a borrar de nuestros corazones, al igual que no lo hará tu sonrisa. Hoy, 15 de abril de 2016 se ha apagado tu presencia y ha aparecido una nueva estrella en el firmamento. Hoy tu música se ha quedado muda pero no deja de rompernos por dentro.
Y sí, sé que todo pasa, y sé que en unos años volveremos a ser los mismos pero hoy... Hoy estamos deshechos, eme, hoy estamos acabados.
Que a las personas hay que recordarlas en los momentos que fuiste feliz con ellas, en las risas y en las miradas, pero hoy no somos capaces de asimilarlo, no somos capaces de empezar este no-día. Que se nos parte el alma porque esta puta vida injusta te ha privado de cumplir tus sueños, esos por los que tanto estabas luchando. Ojalá que, estés donde estés, protejas a los tuyos y los sigas cuidando y mimando tanto como lo hacías hasta ahora.
Y tranquilo, te aseguro que en algún momento te podremos recordar sin echarnos a llorar pero no hoy, eme. Hoy no nos pidas ser fuertes, déjanos llorrar(te), pero no nos dejes del todo.
Ojalá pudieras cumplir todos tus sueños y vuelvas, como tú decías, a nacer cada vez que tu madre ríe a carcajadas, aunque hoy no pueda reír, lo volverá a hacer y ahí estarás tú, en su risa.
E perdóame por non che escribir na lingua que ambos os dous amamos, pero semella que as verbas en galego aínda doen máis e non podo con todo isto dentro. Denantes mortos que escravos, sabíalo de sobra, e ti nunca vas ser escravo. Que Sés estaría orgullosa de verte camiñar cantando as súas cancións cunha estreleira na man.

Lo siento eme, hoy es un no-día y por mucho que siga sonando Leiva, eme, cuando se ponga el sol, no voy a despedirme, no voy a despedirme de ti.

P.D: tú una noche me pediste que no me fuera, que me quedara contigo, y me quedé. Así que, por si sirve de algo: quédate, no te vayas.

domingo, 3 de abril de 2016

Te lo tenía que decir.

"Que aquí hace tiempo que ya es primavera
aunque haya días de tormentas torrenciales."


Hoy me he levantado con el pie izquierdo y, sinceramente, parece que todo me ha salido mal. Salgo y llueve, el día está gris (y mira que me encanta la lluvia, pero es que hoy está lloviendo también por dentro). Huracanes por dentro, lluvia en las pestañas. Ha sido una noche en guerra conmigo (y con tu recuerdo). Ya sabes, noches de insomnio, mañanas de ojeras.
Pero entonces llegas y todo cambia. Vuelves mi día gris en una preciosa escala de colores brillantes. Haces que mis ojos brillen más que el propio sol y así seco la lluvia de mis pestañas. Calmas los vientos huracanados de mi interior convirtiéndolos en una brisa cálida. 

Me haces volver a creer que todo es posible, que todo se puede. Llenas mi interior de música, cuando todas y cada una de las melodías de mis adentros se habían quedado mudas y por eso, por eso te lo tenía que decir.

jueves, 31 de marzo de 2016

Maldita dulzura la de tenerte delante

Que llevo muchos días con ganas de escribir (de escribirte) y no saber por dónde empezar. Que no sé lo que siento, pero te quiero. Y quizás nunca tenga los cojones suficientes para decirte que un día sin hablar contigo es un día perdido, aunque solo hablemos de gilipolleces que, como dice Vetusta Morla, hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida. De mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Y aunque a veces hablemos para no oírnos y bebamos para no vernos, porque hablando pasan los días que nos quedan para irnos. Yo al bucle de tu olvido, tú al redil de mis instintos.
Que en serio te digo, que estás precioso cuando te enfadas y cuando lloras, pero cuando ríes es que estás que flipas. Y que derrumbas mi mundo cuando te veo disfrutar con lo que más te gusta hacer, lo que más nos gusta hacer y, joder, qué bonito poder hacerlo contigo y que nadie más entienda de qué hablamos y por qué lo sentimos tanto. Que esta noche no soy yo la que se empeña en hablar de ti, es Vetusta, que todo lo canta hablando de ti, que tal vez lo que me hace grande no entienda de cómo ni por qué. Que tal vez lo que me hace grande sea tenerte delante otra vez.
¿Lo ves? Todas las canciones hablan de ti (y de mí).

Da igual el tiempo que pase, esta noche suenas fuerte, amor. Haces que me retumbe el pecho con cada respiración (con cada canción).
Maldita dulzura la de tenerte delante, amor. Maldita dulzura la tuya.